La arquitectura headless permite agilizar y flexibilizar los ecommerce

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La pandemia está cambiando rápidamente cada parte del viaje de compra online, desde cómo los clientes se involucran hasta las plataformas donde las marcas deben aparecer. Existe una forma para que las empresas amplíen su marca y satisfagan las nuevas necesidades de sus clientes: el comercio headless.

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El comercio headless es uno de los términos más discutidos y menos comprendidos en el comercio electrónico. En su forma más simple, el comercio headless es una separación del front-end y el back-end de una aplicación de comercio electrónico.

Esta arquitectura ofrece a las marcas libertad de expresión para construir lo que quieran y como quieran. Y lo que es más importante, permite a las marcas enriquecer la experiencia del cliente aportando agilidad y flexibilidad. Un sello distintivo de headless es el uso de APIs, gestores de experiencia y herramientas como Heroku y Mulesoft, así como la importancia de los socios de TI.

Estos recursos son una parte fundamental de la estrategia de innovación de toda empresa, ya que proporcionan nuevas funcionalidades y experiencias que atraen a los clientes y se adelantan a sus expectativas. El empresario de un comercio electrónico sabe que mantener el ritmo de los nuevos puntos de contacto y experiencias no es fácil. Además, la covid-19 no hace más que acelerar esta situación.

En un modelo de comercio electrónico tradicional, las nuevas experiencias pueden requerir actualizaciones tanto del sistema frontal como del back-end, lo que puede convertir incluso pequeños proyectos en enormes dificultades técnicas.

Ventajas del comercio headless

Las empresas que adoptan el comercio sin cabeza suelen ser grandes, con equipos de desarrollo y de TI más amplios y con una actitud enfocada a la innovación. Esto tiene sentido, ya que la programación personalizada necesaria para producir y construir un front-end y un back-end separados de forma fiable puede suponer una gran inversión de horas de desarrollo.

Estas empresas suelen tener colas de desarrollo de meses de duración y equipos creativos y de marketing ambiciosos, deseosos de probar rápidamente nuevos diseños, textos y plantillas en el front-end. Actualmente, con la crisis sanitaria forzando el ritmo en el cambio de los negocios, las marcas necesitan abrazar la innovación como nunca antes y las empresas que adopten este comercio tendrán una mejor adopción por parte de los empleados.

Algunas organizaciones pueden ser reacias a utilizar nuevas tecnologías debido a las pronunciadas curvas de aprendizaje. Disponer de una plataforma de comercio moderna junto con la simplicidad del comercio headless resuelve este problema, ya que todos los miembros del equipo pueden acceder y actualizar fácilmente el front-end sin necesidad de conocimientos avanzados. Con esta arquitectura se usan las herramientas adecuadas para el trabajo.

El comercio headless ofrece a las marcas las herramientas para crear experiencias personalizadas que los compradores no pueden obtener en ningún otro lugar. Para ello son fundamentales las API, que garantizan experiencias coordinadas y coherentes con la marca en todos los canales, impulsadas por servicios de comercio comunes como promociones, inventario, información de productos, etc. También se ahorra tiempo en TI.

Dado que los cambios en el front-end pueden realizarse de forma ágil, los desarrolladores ahorran tiempo en los cambios de la interfaz de usuario. Y con las plantillas headless y las soluciones de los socios, los desarrolladores solo necesitan unos pocos clics o una ligera codificación para poner en marcha aplicaciones de comercio que aumenten la conversión.

Además, con el comercio headless, las empresas pueden lanzar nuevas experiencias frontales de manera más ágil. Reaccionar a una nueva tendencia del mercado puede hacerse rápidamente y con un mínimo de costoso desarrollo de back-end.